¿Es feliz mi mascota?

¿Es feliz mi mascota?

Por Dr. Ricardo Bruno 1.

Para responder profesionalmente a una pregunta sencilla en apariencia, pero muy compleja si la pensamos en profundidad, el médico veterinario especializado en comportamiento animal, Ricardo Bruno nos explica que primero debemos reflexionar sobre ¿Qué es la felicidad?

De por sí definir felicidad es algo muy difícil de hacer. ¿Cuándo sentimos felicidad nosotros, los humanos? Somos felices

¿Cuándo encontramos al amor de nuestra vida?, o ¿Cuándo nos ganamos el primer premio de la Lotería Nacional?, o ¿Cuándo nuestros hijos nos dan un beso el día de nuestro cumpleaños?

Obviamente, en las situaciones antes mencionadas estamos contentos, pero felices, yo creo que solamente lo somos cuando a pesar de las alegrías y tristezas que nos da la vida hacemos lo que nos gusta, estamos con quienes queremos y nos sentimos respetados por los demás.

Mi visión personal es que a los animales les pasa exactamente lo mismo.

Creo que los animales en general y los animales de compañía en particular son felices cuando pueden desarrollar sus pautas innatas de conducta (salir a caminar, jugar, interactuar con otros animales y exhibir el bagaje de conductas propias de su especie que han heredado de sus ancestros).

Creo que en el caso de los animales de compañía, perros y gatos en especial, son felices además cuando pueden estar cerca del grupo social con el que se criaron o sea con sus propietarios, las distintas personas que los trataron bien cada vez que estuvieron con ellos, los animales con los que se socializaron desde cachorros).

Creo que son felices cuando se les respeta como seres vivos y no se exige de ellos que sean humanos de cuatro patas, ni autómatas que actúen solamente por reflejos condicionados.

En definitiva, creo que si los perros y gatos pueden sentir felicidad (algún día alguien comprobará fehacientemente si es posible o no que los animales tengan este tipo de emociones) la deben sentir en los momentos en que pueden actuar como perros y gatos ya sea disfrutando un suculento hueso o intentando cazar un pájaro o un ratón.

De lo que estoy seguro es que NO son felices cuando se les limpian las patitas antes de entrar a la casa, cuando se los presenta en exposiciones, cuando se les exige que reemplacen al hijo que se fue a vivir al exterior corrido por la crisis económica, cuando se les pone un collar con un pequeño cascabel o cuando se les impone que vayan por las plazas atacando y en lo posible matando a otros animales más pequeños.
Mi conclusión, basada en la experiencia acumulada en mi actividad, es que los perros y gatos de compañía pueden ser felices, siempre y cuando sus dueños también lo sean.

1Médico Veterinario – U.B.A. – M.P: 6170
Especializado en Comportamiento animal.

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